Muyinteresantesegunyo.es.tl
  EL SANTO GRIAL
 

El relato dice que la sangre de Cristo, que manaba de la herida provocada por el lanzazo del soldado romano Longino, fue recogida en la copa de la Ultima Cena, donde Jesús instituyó la Eucaristía convirtiendo el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre. Ese es el Santo Grial, el vaso -supuestamente de esmeraldas y tallado en 144 facetas- que conservó el tesoro de la sangre divina.



La historia dice que José de Arimatea, un judío rico emparentado con la nobleza y el clero hebreos, reclamó el cuerpo de Cristo para darle sepultura en una tumba dentro de su propiedad. Debido a las persecuciones que sufrieron los cristianos y las migraciones de grandes contingentes, este vaso se perdió dando comienzo a gran número de leyendas. Un caballero andante y fervoroso cristiano comenzó la búsqueda hasta que dio con él, era Parsifal, cuya gesta, siglos después, en 1882, fue llevada a la escena operística por el músico alemán Richard Wagner. Su leyenda se entrelaza con la del mago Merlín y su protegido el rey Arturo y con los caballeros de la Tabla Redonda. El cáliz sagrado volvió a perderse y según esta tradición -de tintes esotéricos- se encuentra aún en poder de Arturo y sus caballeros, quienes lo custodian eternamente, hasta la consumación de los siglos.
Para otros, el Grial más que un vaso. Era un plato, una joya, una piedra. Pero el Grial es, sin dudas, una meta simbólica, uno de los mitos más extraños creados por los hombres y tiene la particularidad de estar ligado a hechos y figuras históricas de fuerte ascendiente espiritual. El libro más antiguo que se refiere al Grial es el Conte del Graal, o sea Cuento del Grial, redactado en el 1190 por el francés Chretién de Troyes. Este libro actuó como un gatillo que disparó una saga de canciones y libros referidos a la corte imaginaria del castillo de Camelot. No había transcurrido un siglo desde el lanzamiento del Cuento que ya todas las islas del actual Reino Unido de Gran Bretaña repetían los hechos de Arturo y sus caballeros como una historia real e intemporal. Para la gente, Arturo había existido y existía aún su fortaleza donde doce valientes se reunían en torno a una mesa redonda para contar lacónicamente sus aventuras.
El Grial continuó ejerciendo una poderosa fascinación sobre todos aquellos que entraron en su esfera de influencia a pesar de que no se ha conservado una imagen concreta de él y ni siquiera está probada su real existencia.
Para la Iglesia Católica, la leyenda del Grial es mera literatura medieval y le otorga un mero valor simbólico. Enfatiza que la búsqueda está desconectada de la Iglesia como tal y aunque reconoce que algunos personajes pueden haber existido, afirma que los relatos parecen tener limitado rigor histórico y escasa veracidad.

Para muchos, el cáliz de ágata que puede verse en la iglesia de
Valencia es la verdadera copa de Cristo, aunque aparentemente proceda del siglo XIV. El sacerdote jesuita Ignacio Pérez del Viso, docente de la Facultad de Teología de San Miguel, define la posición del Vaticano en estos términos: "La Iglesia respeta estos objetos de veneración popular, tales como la ampolla que contiene la sangre de San Genaro o él Santo Sudario, que en principio la Iglesia hizo suyo, hasta que las pruebas químicas dieron por resultado que su origen no se remonta más allá del siglo XII; sin embargo, la Iglesia debe respetar la devoción que los fieles le tuvieron durante ocho siglos".
¿El cuento de Chetrién de Troyes se basaba en historias y personajes reales? Más bien era un mito. El conjunto de los relatos del Cuento del Grial sirvió para fortalecer el espíritu nacional de lo que hoy es el Reino Unido, territorio entonces sometido a los normandos. La leyenda unía la figura de un conductor invencible con un símbolo cristiano.
En los relatos semihistóricos, el Grial no mereció mucha atención. Recién en las canciones populares aparece relacionado con otros caballeros, como Lanzarote, Gawain, Bors, Percival (o Perceval, o Parsifal) y Galahad. En su obra José de Arimatea, Robert de Borron enriqueció la vieja historia, llevándola atrás en el tiempo hasta llegar a Cristo y la Ultíma Cena.
José de Arimatea, mencionado en el Evangello de Juan como "discípulo de Jesús, pero en secreto, por temor a los judíos", se hizo cargo del cuerpo de Cristo luego de ser descendido de la cruz. Según Marcos, José de Arimatea era miembro del Sanedrín, el supremo tribunal hebreo, y fue él quien colocó a Cristo en un sepulcro abierto en un monte ubicado en tierras de su propiedad.
En el relato de Borron se afirma que los romanos descubren a José y lo encierran en una celda sin ventanas, en la que todos los días se materializa una paloma que le deja una hostia, su único alimento, gracias a la que sobrevive. José esconde la copa de la que Jesús bebió en la Ultima Cena, la misma en la que el propio José recogió sangre que todavía manaba de las heridas de Cristo antes de colocarlo en la tumba.
Cuando queda en libertad, José viaja a Inglaterra junto a un grupo de seguidores y allí funda la Segunda Mesa de la Ultima Cena, alrededor de la cual se sientan doce personas. En el lugar de Cristo es colocado un pez. El asiento de Judas Iscariote queda vacío y cuando alguien intenta ocuparlo es "devorado por el lugar" en forma misteriosa. A partir de ese momento, ese asiento se conoce como el Sitio Peligroso.
José de Arimatea fundó su congregación en Glastonbury, en el país de Gales. Para los investigadores de hoy en día las dudas empiezan ahí mismo, ya que en el lugar donde José edificó su iglesia con barro y paja, hay restos de una antigua abadía, pero que es muy posterior a la época. Los arqueólogos que exploraron esta tierra no hallaron señales del Santo Grial.
La ruta que sigue el Grial se vuelve difusa, porque de la abadía de paja y barro de Glastonbury pasa a un templo-castillo en la cumbre del Monte de la Salvación, que está a cargo de la Orden de los Caballeros del Grial. Reunidos alrededor de la mesa, el custodio del Grial hace de sacerdote.

También es llamado rey, el Rey Pescador, como una forma de identificar a Cristo con el pez. El relato de Robert de Borron continúa diciendo que una noche, el custodio del Grial recibe una herida de lanza en el muslo. Las causas que se citan son contusas pero, al mencionarse otra versión, de que en realidad la herida ocurre en los genitales y que una de las razones sería el quiebre del voto de castidad, el relato adquiere más Coherencia. Apenas el guardián recibe la herida, todas las tierras alrededor del castillo quedan secas.
En el relato, las leyendas artúricas concluyen con el episodio de la muerte del custodio tras la guerra que se desata por la traición de Lanzarote, uno de los caballeros que seduce a la esposa de Arturo, la reina Ginebra. Durante la batalla, la espada cantora, Excalibur, vuela por el aire y una mano gigante que desciende del cielo la toma antes de que caiga al suelo y nunca se vuelve a saber de ella. Habiendo sido José de Arimatea el primer custodio del Grial y el segundo, su yerno Bron, la leyenda alimentada por ciertas sectas esotéricas dice que hasta que no llegue el Tercer Custodio no se cerrará el ciclo del Grial.
Sin embargo, este planteo parece tener respuesta en el libro medieval también proveniente de Francia llamado Queste del Saint Graal, de autor desconocido. En la obra se infiere que el tercer custodio fue Galahad, considerado como el mejor de todos los caballeros que rodearon a Arturo, el que se puede sentar en el Sitio Peligroso sin que le ocurra nada. En síntesis: son tres los caballeros de Arturo que llegan al Grial: Percival, apodado el Tonto Perfecto, por su inocencia; Galahad, el caballero virgen, impecable y sobrehumano, y Bors, el hombre común, crédulo y pragmático a la vez. Los tres llegaron a Sarras en momentos distintos o superpuestos. Galahad tal vez fue el primero, reinó y murió en la tierra del Grial. Bors regresó solo a Camelot. Percival llegó más tarde, o antes, hizo la pregunta ritual al custodio
-¿a quién sirve el Grial?- y el guardián sanó. La tierra de Gales volvió a florecer aunque Percival no regresó.
La historia es otra historia, o la leyenda es otra leyenda, cuando se considera lo que cuenta -casi al mismo tiempo que Borronel autor germano Wolfram Von Eschenbaoh en su obra Parsifal. En ella los caballeros que custodian el Grial son Templarios, o sea de esa orden fundada por nueve nobles casi un siglo antes para proteger los caminos hacia Jerusalén. Ellos recaudaban dinero de mercaderes y pobladores, a pesar de que hicieran voto de pobreza. Algunos reyes que temían el poder que habían logrado, destruyeron la secta acusándola de herejía. Cabe suponer que estando el Grial en su poder, los Templarios podrían haberlo ocultado en cualquier lugar de la ruta a Oriente y del mundo musulmán. Entonces Montasalvach bien podría estar en la Ciudad Celestial de Oriente mencionada en las leyendas de Arturo. El poema de Chretién de Troyes, de 9 mil versos, quedó inconcluso. La búsqueda del Grial por parte de los caballeros, de la que nunca participó directamente Arturo, quedó en suspenso.
De la misma época de Wolfram fue el poeta Albrecht, quien describió el Templo del Grial de modo muy semejante al palacio de Takt-i-Taqdis, o Trono de los Arcos, construido en el siglo VII en lo que hoy es lrán,y que fue desenterrado en 1937 por arqueologos norteamericanos. El edificio era tal cual el Templo del Grial descrito por Albrecht: alto, redondo, con cúpula y tejado de oro. Pero el Grial no fue hallado allí.
Los principales romances sobre el Grial de fines del siglo XII nacieron en el sur de Francia. En la ciudad de Albi se formó una secta de monjes místicos que a la vez eran rudos caballeros y hombres de armas. Se los conocía como albigenses o cátaros, es decir, "puros". Supuestamente poseían el Grial en la fortaleza cátara de Montsegur, en la zona del Languedoc. El rey Felipe II recelaba de los reinos del sur, especialmente de los cátaros, y en 1208 logró la venia papal para declararles la guerra por herejía. La lucha duró veinte años y dio origen a nuevas canciones de los trovadores. Se dijo que durante el asalto a Montsegur apareció en lo alto de la muralla una figura cubierta por una armadura blanca y que los sitiadores huyeron espantados convencidos de que se. trataba de uno de los guardianes del Grial. El castillo al fin cayó, pero se abrió otro misterio. Los vencedores no hallaron a nadie en la fortaleza: estaba absolutamente vacía.
Los historiadores suponen que los cátaros viendo el cariz de la guerra y que no podrían sobrevivir, se hicieron emparedar en algunos de los muros de los numerosos subterráneos de Montsegur. Allí, emparedados, dice la tradición, está el Santo Grial, dado que integraba el tesoro de los albigenses. La búsqueda del Grial no ha terminado. Equivale a la búsqueda del Paraíso. En nuestros días sigue siendo un símbolo con un significado enigmático. Incluso Adolf Hitler lo busco en Montserrat, se podría decir que hay tres categorías: el Grial de corazón, el de la mente y el del espíritu. Dicen que es como esas lejanas luces que atraen al viajero aun cuando pudieran significar el mayor de los peligros, lo desconocido, el
misterio.

Vean el siguiente video:


Videos tu.tv

www.muyinteresantesegunyo.es.tl
 






Añadir comentario acerca de esta página:
Tu nombre:
Tu página web:
Tu mensaje:

 
  DESE SU CREACIÓN HAN HABIDO 70767 visitantes